Acompaño a inversores que quieren poner su capital a trabajar. Miro una operación inmobiliaria con lógica financiera: ticket de entrada, flujo de pagos, horizonte y punto de salida — y recién ahí elijo el instrumento.
Trabajo en el cruce entre el real estate y el mercado financiero. Eso significa que no vendo un departamento: armo una posición. Analizo qué necesita el inversor —renta, plusvalía, resguardo de capital o uso propio— y comparo la operación inmobiliaria contra las alternativas que tiene disponibles.
Mi trabajo empieza antes de mirar una propiedad: entender el objetivo, el horizonte y el nivel de riesgo que la persona está dispuesta a tomar. El error más caro que veo repetirse es entrar por el precio y no por el objetivo.
Opero con desarrollos en pozo, unidades terminadas, oportunidades off-market que no llegan a los portales, y operaciones en Estados Unidos para quien quiere dolarizar fuera del país.
No hay un producto que sirva para todos. Hay un objetivo, y un instrumento que le corresponde.
Qué buscás: renta mensual, plusvalía a mediano plazo, resguardar el capital o comprar para uso. Cuánto podés poner, en qué moneda y en cuánto tiempo lo necesitás de vuelta.
Con eso claro, comparo lo que hay en cartera contra tu objetivo: ticket de entrada, esquema de pagos, plazo de obra, renta esperada y punto de salida. Te propongo uno, no un catálogo.
Reserva, boleto, seguimiento de obra y escritura, con el equipo legal y contable trabajando sobre tu caso. No te dejo solo después de la firma.
Lo que está disponible hoy. La ficha completa de cada uno —con números, plazos y condiciones— se envía a pedido.
En pozo entrás a menor valor por metro y capturás la valorización de la obra, a cambio de plazo y riesgo de desarrollo. Terminado da renta desde el primer mes, a mayor precio de entrada. Cuál conviene lo define tu horizonte, no el folleto.
Son objetivos distintos y rara vez el mismo activo maximiza los dos. Un producto pensado para rentar no es el que más se valoriza, y viceversa. Elegir uno es la primera decisión seria.
Es la que se vende sin publicación, porque el propietario no quiere exposición. No aparece en ningún portal y la operación se arma entre partes. Se accede por red, no por búsqueda.
Un dólar guardado en un cajón pierde poder de compra todos los años. La pregunta no es si moverlo: es a qué riesgo, a qué plazo y con qué salida. Eso es lo que se define en la reunión.
Nacho es mi asistente. Responde a cualquier hora, entiende qué estás buscando, te manda la ficha del proyecto que te encaja y me agenda la reunión directo en mi calendario.
Te escucha primero. Antes de mostrarte nada, entiende tu objetivo, tu ticket y tu horizonte.
Te manda la información real. La ficha exacta del proyecto, con los datos que cargué yo. Nunca improvisa números.
Coordina la reunión. Te ofrece horarios de mi agenda real y te manda la invitación de calendario.
Contame qué buscás y coordinamos una reunión. Sin compromiso y sin catálogo por delante: primero entender qué necesitás.